jueves, 16 de marzo de 2017

LA VISIÓN PERSONAL DE GOYA


Goya tiene una visión muy personal de la guerra puesto que le toca vivirla en directo siendo un suceso muy traumático para él y que influye mucho en su pintura




¿Por qué le interesa a Goya representar el día a día de la guerra y no las grandes batallas?
¿Qué observamos más, la crueldad o la heroicidad en las representaciones de Goya de cualquiera de los dos bandos?

Los desastres de la guerra trata de transmitir una visión de la guerra en la que la dignidad heroica ha desaparecido. Para Goya no hay “buenos” ni “malos” por lo que él no toma partido por ningún bando, de ahí que no intente ensalzar a nadie en sus cuadros, lo único que aparece es una serie de víctimas, hombres y mujeres sin atributos de representación, que sufren, padecen y mueren en una gradación de horrores. Se trata de una visión de denuncia de las consecuencias sufridas por el hombre. Los Desastres de la Guerra constituyen la serie más dramática y terrible entre los grabados de Goya. La serie supone una brutal crítica a la sinrazón de un conflicto armado. Su espíritu ilustrado, que había depositado su confianza en la monarquía de José I, se vio traicionado por las brutalidades de los soldados de Napoleón. Así muestra a los franceses, de la misma manera que hace con los españoles.

miércoles, 15 de marzo de 2017

LAS CUATRO FIGURAS DE GOYA


La guerra plasmada en ambos cuadros es la Guerra de la Independencia española, la cual transcurrió entre 1808 y 1814. Este conflicto surge por la pretensión del Primer Imperio francés de poner a José Bonaparte, hermano de Napoleón, en el trono español tras las abdicaciones de Bayona. Este conflicto provocó una enfrentamiento entre las potencias aliadas de España, Reino Unido y Portugal contra dicho Imperio francés.
Finalmente, con la ayuda de los británicos se consiguió que en el año 1814, José Bonaparte abandonara el trono español y que así volviera Felipe VII a la corona.
Esta guerra, además de las graves consecuencias políticas que generó, como la destrucción de España como potencia y la separación de los españoles en dos bandos irreconciliables: liberales y absolutistas, que se enfrentaron a muerte en las Guerras Carlistas, España sufrió una terrible mortandad,, casi 300.000 personas murieron directa o indirectamente por causa del conflicto, las epidemias y las hambrunas generadas por la destrucción de la economía.
El estado se sumió en una terrible bancarrota y se perdió una gran cantidad de patrimonio cultural a consecuencia de los saqueos de franceses e ingleses. La destrucción de la incipiente industria y la represión sobre la burguesía liberal, conllevó el embrutecimiento cultural y económico de España, reforzándose el ultra catolicismo, el analfabetismo y la riqueza de los terratenientes.

     Figura 1. Grabado número 2 Con razón o sin ella”

En esta primera figura, podemos observar que en el grabado aparecen tres soldados franceses luchando contra dos soldados españoles. Podemos deducir que los soldados que aparecen de espaldas y con sus caras ocultas son los franceses y que Goya los ha pintado así adrede. También podemos pensar que con los afrancesados por sus vestimentas y sus armas, las cuales se contraponen con las de los españoles, que aparecen con atuendos inadecuados para el conflicto y con armas de inferior calidad a la de éstos.

Podemos ver como uno de estos soldados españoles sujeta un puñal con valentía  en sus manos y sangra mucho por la nariz. El otro, por el contrario, mira hacia el espectador con un sentimiento de miedo y dolor, al mismo tiempo que empuña una lanza. Al fondo, podemos ver una lucha entre varios personajes.

El autor, Goya, intenta expresar que no es capaz de justificar ambas situaciones: el primer plano respecto al segundo. También refleja una carencia de elementos del paisaje o de cualquier tipo de espacio que nos permita saber dónde se están desarrollando los hechos.

Figura 2. Grabado número 3 “Lo mismo”
Este grabado tiene una estrecha relación con el grabado anterior, Con razón o sin ella,  ya que pueden entenderse como imágenes complementarias: la primera imagen muestra la muerte de los españoles, y la segunda hace referencia a la muerte de los franceses. De ahí surge la justificación del por qué Goya le otorga el título Lo mismo a este grabado.

  Podemos observar en esta figura como Goya utiliza otro de sus recursos para relacionar ambos grabados; lo que aparece al fondo en la primera estampa, apenas esbozado, pasa a primer término en esta segunda.
Con estos primeros planos Goya no sigue con la tradición representativa de los sucesos bélicos, lo que explica con elocuencia la incorrección política de los Desastres de la Guerra.
Observamos cómo cambia el rostro del patriota español de Con razón o sin ella a este grabado, Lo mismo. En el primer grabado es un rostro de súplica mientras que en este se dispone a dar un hachazo mortal al ya indefenso soldado francés, con una expresión de ira. El contraste entre ambos rostros es uno de los aspectos expresivos esenciales de esta estampa.

 De nuevo, en un segundo plano, pero con gran detalle, muestra otros “ejemplos” de este patriótico enfrentamiento, como el que va a degollar por la espalda al soldado o el que muerde la mano al que yace desangrándose.
Parece que Goya se pone siempre de parte de los perdedores, de los indefensos, de los que van a morir “con razón o sin ella”.

                     Figura 3. Grabado número 7 ”¡Qué valor!”
Este grabado, como podemos observar a simple vista, es muy sereno y relativamente tranquilo, ya que no vemos situaciones de guerra extrema, asesinatos o actitudes violentas.
Vemos a una mujer a la cual Goya viste de blanco para darle iluminación. Se encuentra de espaldas preparando un cañón sobre unos cadáveres y el fondo del grabado es oscuro para, de este modo, darle más importancia a la mujer y que el espectador se centre en ella.
Podríamos decir que Goya intenta representar a la mujer como en sexo fuerte, centrando la atención únicamente sobre ella proporcionándole fuerza y valentía.       
                         
        Figura 4. Grabado número 19 “Ya no hay tiempo”
Como en el grabado anterior, podemos ver como la mujer sigue siendo la protagonista. Goya nos muestra la otra cara de la guerra, es decir, las violaciones y vejaciones a las que eran sometidas las mujeres que quedaban desprotegidas ante los enemigos.

Vemos en la escena que un oficial evita la violación de mujeres a manos de los soldados. Esto es lo que Goya intenta defender, el hecho de que los hombres que las defendían han muerto. Vemos como a la izquierda de la figura, un hombre tirado al suelo sostiene a una mujer, agarrándola con los brazos. La cara del soldado da la sensación de que se siente con poder y superioridad respecto a la mujer, que refleja dolor.

DIFERENCIAS ENTRE LAS OBRAS



Para realizar esta práctica lo primero que vamos a hacer es analizar dos obras que tratan un mismo tema. Dichas obras son  Y son fieras (1808) de Francisco de Goya y La rendición de Bailén (1864) de José Casado del Alisal.
José Casado del Alisal. 1864. La rendición de Bailén. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado

Francisco de Goya. 1808. Nº 5. Y son fieras. Aguafuerte sobre papel. Museo Británico


Tras haber analizado ambos cuadros de forma comparativa, cabe destacar que las dos obras no pertenecen a la misma época ya que Goya es más mayor que Casado y por este motivo, podemos afirmar que no han vivido del mismo modo la Guerra de la Independencia y eso hace que la forma de interpretar las escenas de dicha guerra sea diferente.

Podemos decir que una de las diferencias que más resalta a primera vista es la realización del grabado de ambos cuadros. En el cuadro Y son fieras, Goya utiliza una de las llamadas “técnicas indirectas” la cual es la técnica de aguafuerte sobre el papel. Es por este motivo por el cual la obra es en blanco y negro, al contrario de La rendición de Bailén, realizada a óleo sobre lienzo, de color, algo que le da mucha luminosidad al grabado.

Otra diferencia que podemos tratar, es la escenografía de ambas obras. En cada una de ellas el autor nos sitúa en un punto diferente de la escena. A diferencia de Casado, podemos ver como Goya nos lleva al lugar de los hechos. Vemos un paisaje a color en un día nublado con unas nubes muy oscuras, algo que puede intentar transmitir el dolor o la tristeza que refleja la guerra. Encontramos la escena en un prado o lugar muy verde el cual está rodeado de montañas.

Por último, podemos observar los personajes que aparecen en ambas obras. Respecto a la obra de Y son fieras , podemos ver la figura que más resalta de la imagen es una mujer que levanta un arma contra un soldado y que lleva un bebé del brazo. Esta rebelión puede ser debida a todas esas violaciones y vejaciones a las que eran sometidas las mujeres durante esta guerra, por eso vemos a varias mujeres luchando contra hombres.

La mujer más iluminada de la cual hemos hecho mención antes, se encuentra en un primer plano y podemos ver que está vestida de blanco, algo que Goya habrá hecho para darle más luz y que el observador tenga una visión más clara sobre ella. A su izquierda, podemos ver una mujer que está mirando hacia arriba con desesperación, tirada en el suelo y a mano derecha vemos a uno de los soldados apuntando a varias mujeres que están en el suelo con un rifle.

Goya ha pintado a dicho soldado de negro, al igual que la mujer que se encuentra en el segundo plano a la izquierda, quien tiene una roca entre sus manos que pretende lanzar contra un soldado que está en el suelo. Los viste de negro para que el espectador se centre totalmente en la mujer vestida de blanco.
      
De distinta forma podemos observar que en “La rendición de Bailén” no aparece la figura de la mujer en ninguna parte del lienzo.
En el centro de la escena podemos apreciar las tropas de los dos bandos ,ataviados con unas ropas más elegantes que las que podemos observar en el cuadro de Goya, con su armamento, su caballería y sus carruajes. Una de las cosas que llama la atención a diferencia de en   Y son fieras   es que no vemos la representación del conflicto, es decir no vemos a los ejércitos luchando, sino que los vemos en una actitud relajada, que podríamos describir como  de tregua.
En el centro de la imagen vemos dos hombres vestidos de manera gentil. Ellos son el General Castaños, a la izquierda, y el General Dupont a la derecha y lo que el lienzo representa es la entrevista entre los dos generales para acordar las condiciones de la rendición del ejército francés tras la Batalla de Bailén. Casados representa este momento con unos colores pastel que transmiten una sensación de serenidad, con un cielo azul que comienza a despejarse tras la batalla. El pintor decide situar en el primer plano del cuadro la mayoría de la acción, con bastante iluminación vemos las tropas agrupadas en torno a los generales que realizan el pacto. En un segundo plano que podemos observar al fondo y a la derecha del lienzo podemos observar un paisaje más oscuro, con las tropas retirándose.
Es necesario recordar que esta obra de  Casados no es coetánea al hecho histórico sino que está pintada cincuenta años después por lo cual no plasma de la misma forma que Goya las crudas sensaciones que en la Guerra de la Independencia se vivieron.