Para realizar esta práctica lo primero que vamos a hacer es analizar dos obras que tratan un mismo tema. Dichas obras son Y son fieras (1808) de Francisco de Goya y La rendición de Bailén (1864) de José Casado del Alisal.
Tras haber analizado ambos cuadros de forma comparativa, cabe destacar que las dos obras no pertenecen a la misma época ya que Goya es más mayor que Casado y por este motivo, podemos afirmar que no han vivido del mismo modo la Guerra de la Independencia y eso hace que la forma de interpretar las escenas de dicha guerra sea diferente.
Podemos decir que una de las diferencias que más resalta a primera vista es la realización del grabado de ambos cuadros. En el cuadro Y son fieras, Goya utiliza una de las llamadas “técnicas indirectas” la cual es la técnica de aguafuerte sobre el papel. Es por este motivo por el cual la obra es en blanco y negro, al contrario de La rendición de Bailén, realizada a óleo sobre lienzo, de color, algo que le da mucha luminosidad al grabado.
Otra diferencia que podemos tratar, es la escenografía de ambas obras. En cada una de ellas el autor nos sitúa en un punto diferente de la escena. A diferencia de Casado, podemos ver como Goya nos lleva al lugar de los hechos. Vemos un paisaje a color en un día nublado con unas nubes muy oscuras, algo que puede intentar transmitir el dolor o la tristeza que refleja la guerra. Encontramos la escena en un prado o lugar muy verde el cual está rodeado de montañas.
Por último, podemos observar los personajes que aparecen en ambas obras. Respecto a la obra de Y son fieras , podemos ver la figura que más resalta de la imagen es una mujer que levanta un arma contra un soldado y que lleva un bebé del brazo. Esta rebelión puede ser debida a todas esas violaciones y vejaciones a las que eran sometidas las mujeres durante esta guerra, por eso vemos a varias mujeres luchando contra hombres.
La mujer más iluminada de la cual hemos hecho mención antes, se encuentra en un primer plano y podemos ver que está vestida de blanco, algo que Goya habrá hecho para darle más luz y que el observador tenga una visión más clara sobre ella. A su izquierda, podemos ver una mujer que está mirando hacia arriba con desesperación, tirada en el suelo y a mano derecha vemos a uno de los soldados apuntando a varias mujeres que están en el suelo con un rifle.
Goya ha pintado a dicho soldado de negro, al igual que la mujer que se encuentra en el segundo plano a la izquierda, quien tiene una roca entre sus manos que pretende lanzar contra un soldado que está en el suelo. Los viste de negro para que el espectador se centre totalmente en la mujer vestida de blanco.
De distinta forma podemos observar que en “La rendición de Bailén” no aparece la figura de la mujer en ninguna parte del lienzo.
En el centro de la escena podemos apreciar las tropas de los dos bandos ,ataviados con unas ropas más elegantes que las que podemos observar en el cuadro de Goya, con su armamento, su caballería y sus carruajes. Una de las cosas que llama la atención a diferencia de en Y son fieras es que no vemos la representación del conflicto, es decir no vemos a los ejércitos luchando, sino que los vemos en una actitud relajada, que podríamos describir como de tregua.
En el centro de la imagen vemos dos hombres vestidos de manera gentil. Ellos son el General Castaños, a la izquierda, y el General Dupont a la derecha y lo que el lienzo representa es la entrevista entre los dos generales para acordar las condiciones de la rendición del ejército francés tras la Batalla de Bailén. Casados representa este momento con unos colores pastel que transmiten una sensación de serenidad, con un cielo azul que comienza a despejarse tras la batalla. El pintor decide situar en el primer plano del cuadro la mayoría de la acción, con bastante iluminación vemos las tropas agrupadas en torno a los generales que realizan el pacto. En un segundo plano que podemos observar al fondo y a la derecha del lienzo podemos observar un paisaje más oscuro, con las tropas retirándose.
Es necesario recordar que esta obra de Casados no es coetánea al hecho histórico sino que está pintada cincuenta años después por lo cual no plasma de la misma forma que Goya las crudas sensaciones que en la Guerra de la Independencia se vivieron.


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